lunes, 16 de junio de 2008

Instrucciones para romper cristal.
























Adrián
se acerco al espejo con las partituras en sus bolsillos,
las había comprado al mercenario del silencio,
le habían costado cuatro alaridos y dos gemidos interrumpidos.
De vuelta a casa atrapaba sonidos en las partituras para escribir aquella melodía,
atrapo el chirrido del metro,
el trafico de gran vía,
las ofertas de las putas,
el silencio de la esquina.
Todo estaba a punto pero faltaba una mas,
eran las notas de su propia melodía,
y al acercarse al espejo para culminar su travesía,
vio estupefacto que boca ya no tenia.




Moraleja: No te fíes de un mercenario con cuatro pares de encías.

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