lunes, 23 de marzo de 2009

Union de pensamientos vagos III








Cabezas y almohadas,
cientos de gorriones habitan tu cama,
dijiste que yo era el único,
y me ofreciste saborear la luna;
pero sabia que mentías,
con la boca envuelta en seda,
dandome sombras de bosques,
unicornios tuertos,
reyes nibelungos burlones,
valquirias tristes sin muertos que recoger.


Estrellas negras cayeron,
rompiendo las nubes como cristal;
las ballenas cabalgaron heridas,
sobre desiertos de agua roja.

Buenos días mi niña,
saludan las sirenas plateadas,
con cabezas de marineros solitarios,
peinando el amor de la mar dolorida.

Días dorados brotaban de tu boca,
y de tus largas entrañas de miel.

Príncipes valientes te recorrían,
con lanza y espada,
rasgando tu terso mantel,
dejando huella para siempre,
en la marca errante de tu querer.

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