martes, 17 de marzo de 2009






La locura sepulto sus penas,
la cordura devoro su vida.
Tenia pezuñas de piedra,
sonrisa larga y fría,
y bellas escamas doradas,
que la protegían noche y día.
Gritaba en la noche cerca del rió,
llorando la perdida de aquel día,
iba sola por los caminos,
matando a los hombres que la seguían,
recolectando corazones frescos,
creyendo que así renacerían.
La chica del pelo de coral,
destrozo sus entrañas con alevosía,
se perdió sola en el fondo del rió,
y en las noches de luna llena aparecía

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