lunes, 23 de marzo de 2009

Tiempo







Sentado en su silla,
esperaba una
evocación divina,
una lluvia de gorriones;
lloraba por las notas adecuadas, aunque la verdad unas menos adecuadas hubieran causado el mismo efecto.
Se cuestionaba tantas cosas.....
la inercia absurda por ejemplo,

el día y la noche,
el viento que no llegaba,
el sol que no abrasaba,
el frió que se imponía.
La luz salvadora le tendía la mano,
aquella que despertaba a las flores,
parecía cálida,
pero solo era un vestigio de antiguas estaciones;
y seguía sentado buscando explicaciones,
viendo ángeles de fuego en su cabeza,
luchando con espadas ardientes para no caer en el averno,
pero el averno estaba cerca, porque la estrella de fuego le miraba,
con su ojo acosador y radiante,

pero le abría el camino a la esperanza,
a su vientre,
donde
nacían todas las estrellas de la noche,
donde
moría la oscuridad rebelde.
Seguía sentado soñando con volver a su hogar,
( pero no estaba ya en su hogar?¿ )
pensaba que era hijo de algún meteorito que perdió el rumbo de camino a casa,
se creía un hijo de las estrellas,
infante de galaxias,
con centellas en los ojos,
y miles de destellos violetas,
en sus momentos mas gloriosos ...claro;
Siguió sentado, hasta que el sol se apago,
viviendo de fantasías boreales,
muriendo en realidades fugaces.

1 comentario:

Saling dijo...
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