sábado, 3 de octubre de 2009

Espantos


Le chirriaban los dientes mientras dormía,
eran bocados terroríficos de su mandíbula,
como si tuviera las manos atadas y solo tuviera la dentadura para agarrarse.
Le seguían espasmos de cuerpo,
sudaba y saltaba,
como si su almohada fuera un pozo oscuro y profundo,
hambriento de sueños y pesadillas.

Al día siguiente era incapaz de escribir o dibujar,
sus manos tenían vida propia,
recordándole que todo NO había sido solo un sueño.

1 comentario:

dyeve dijo...

lovely picts..Grats!..smiles