martes, 21 de abril de 2009

Andres Caicedo - El cuento de SU vida




- Y lo que lo acaba a uno no es la droga, si no los sustos.

- Escribir estas lineas me hace inevitable el recuerdo de mi madre, en lo que ella pensó, seguro, que iba a ser mi vida amorosa, en la segura decepción que sufre ahora, en el temor ante mi amoralidad.

- Me horroriza la posibilidad de no poder descifrar estas lineas de aquí a mañana.

- Lo que he sentido hoy al menos por tres horas me hace pensar que tengo adentro un rio de arena hirviendo que poco a poco se agota en un hoyo profundo y negro, y no he tenido tiempo para probar en verdad el placer de la compañía, eso que intuyo, el placer de la celebración, del amor, de la música.

- Fue la época en la que definitivamente comencé a ir a cine solo, que buena fue esa época.

- Y ¡oh! cuando me incline a mirar vi que había sacado de mi una pieza larga y bien redondeada, como un buen pene sano, así como he querido defecar siempre.

- Mi madre me ha mirado con amor y orgullo, y aunque sabe que no le daré mas descendencia, quiero decir, nietos a los que ella pueda acariciar y cuidar y a la vez estropear, sabe que yo le daré motivos de gozo, que la gente me recordara y así la mencionaran a ella. Pero no sabe cuantas veces he pensado en dejarlo todo y que digan: "Ve....tanto que se esperaba de el".

- Uno esta integro cuando esta solo.

domingo, 19 de abril de 2009

Domingo

Vi la luz caer en una sombra,
y cientos de aves blancas me golpearon,
una por cada día lleno de ansiedad.

( Cuanta rabia mastique por la ira de ángeles desterrados )

Atardeceres de fuego se estrellaron en mis ojos,
que revoloteaban en días grises y pálidos,
por la tristeza de aquellos domingos somnolientos,
y la penumbra de los naranjos descoloridos.

El aire se congelaba detrás de las montañas,
y mujeres de rojo nacían en las esquinas.

( el veneno del destino)

Todo lo que veo, lo que alcanzo a ver, lo que siento,
todo congelado por un aleteo,
viendo las paredes descarchadas de esta ciudad,
y las enormes avenidas plagadas de muertos vivientes,
con la esperanza filtrada en las alcantarillas,
agarrada de uñas para no caer en la cloaca.

( cuanta furia desatada )

Un cuervo me mira y se ríe,
el viento pasa atemorizado para no enfadar a las mariposas,
para que no nos destruyan a todos,
para que los volcanes no se coman a la tierra y la tierra a los volcanes,
todo por los antiguos veranos desteñidos colgados de mi ventana.

Y todo lo que puedo ver?
todo lo que puedo sentir?

Todos los pajaros cayendo en picado,
y todas las plumas atravesándome.

( la ultima oportunidad)

Los hombres viejos se desvanecían ante mis ojos,
y yo cantaba para desaparecer,
la ultima pregunta que debía hacer,
y la respuesta en manos de una niña abandonada.

Veía las flores flotar sobre la hierba,
pero abrí los ojos y todo era mentira.