domingo, 3 de abril de 2011

ASÍ ES LA VIDA...


- Lloverá?    
- Lloverá madrina.... lloverá!


Esta película la vi un domingo por casualidad en uno de los especiales anuales que dedicaba una cadena de TV a este personalísimo director mexicano. Me atrapó desde el principio y quedé impactado por la manera en que estaba hecha. Creo que nunca me he sentido tan fascinado por algo que estaba viendo. Así es la vida nos cuenta la vida de Julia, una mujer que se dedica al aborto clandestino y que ha sido abandonada por su marido. La película dura hora y media, son muy pocas escenas y practicamente son monologos. Monologos sobre el dolor, la pérdida, el amor y la locura. Ripstein nos regala una maravillosa obra negra, extrema y descolorida - como los patios y pasillos de la vecindad mexicana donde transcurre esta tragedia griega -  que está llena de momentos brillantísimos, por ejemplo cuando un grupo de músicos - banda sonora personal de Julia -  aparecen en su televisor y le cantan boleros, o el majestuoso momento surrealista en que éstos entran directamente en su comedor para cantarle.  Una obra de arte.

"Solo los tengo a ellos… Mis criaturas. Cuando me tocan, o me dan besos salivosos, me quiebran por dentro. Son como brasas. Brasas heladas. Los beso y no más me hacen sentir más lejos. Será porque huelen a ti, Nicolás cabrón. Será que huelen a ti, saben a ti… hijos de mi vientre y de tu leche, los pobres hijos de nuestros pecados" (Garciadiego, 1999. )


Artículo de:  http://losthighwayblog.blogspot.com/2010_02_01_archive.html

Poseedor de un estilo que mezcla ciertos rasgos comunes del cine independiente hispanoamericano como la austeridad y la metáfora, mezclado con una excesiva estética teatral y con la influencia surrealista que un cierto cine mexicano ha heredado de Buñuel, Ripstein es uno de los directores de México más personales y más solicitado en festivales. Así es la vida es una adaptación de la tragedia griega de Medea escrita por la esposa y guionista habitual de Ripstein, Paz Alicia Garciadiego y filmada por éste en soporte digital. La película resultante es un melodrama pasional, sucio, tremendista y teatral, que llama la atención por el tratamiento que se hace de la cámara durante la narración, como si fuera un personaje más.


Sus movimientos y su manifiesta presencia denotan protagonismo más que sutilidad, hasta el punto que en ocasiones los actores la miran, le hablan, se dirigen a ella. Incluso director y cámara aparecen en un encuadre reflejados en un espejo en un auténtico experimento de metacine. Además Ripstein tiene detalles de dirección surrealistas y diferentes que dan un toque de originalidad y riesgo a la película. El guión está cargado de monólogos, algunos auténticos tratados filosóficos vitales e incluso posee un sentido del humor muy soterrado. En el fondo la película es un tratado sobre la locura y por ello se representa de manera exageradamente claustrofóbica y enfermiza. Una propuesta tan diferente como difícil, tan recomendable como arriesgada.


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