martes, 27 de septiembre de 2011

GUY BOURDIN


 Dónde estaría yo metido que no conocía el trabajo de este señor. Estoy gozando viendo fotos suyas en Google. Un fiera total. Dejo un extenso e interesante artículo que he encontrado aquí.






 

Si seleccionáramos al azar unas cuantas revistas de moda de los últimos años, hallaríamos innumerables ejemplos de fotografías de moda en las que los accesorios tienen un papel fundamental. Ocasionalmente los accesorios -un bolso, una pulsera, unos zapatos…- son el centro de atención o, simplemente, dan significado al contexto más amplio del editorial de moda. Los editoriales de moda están realizados por un fotógrafo,  en colaboración con un estilista o director de moda. Guy Bourdin nació en París en 1928 y falleció en 1991. Trabajó durante treinta años para la edición francesa de Vogue, y para más de veinte campañas publicitarias de Charles Jourdan.


Durante mucho tiempo, se decía de los accesorios que eran demasiado pequeños, que estaban demasiado cerca del suelo y que su puesta en escena resultaba dificultosa. Por ello, muchos de los anuncios de zapatos consistían en ilustraciones o dibujos. Mientras, Bourdin fotografiaba bodegones de objetos en los que un bolso o un zapato aparecían combinados, por ejemplo, con una copa. O hacía repeticiones de formas, o alternaba dos colores de manera rítmica.


Sin duda era el artista más innovador de la época en cuanto a plasmación de los accesorios, ya que los demás artistas contemporáneos seguían presentando imágenes de conjunto en las que los accesorios no eran más que un detalle accidental, que no atraía la atención de manera automática, como sí ocurría con  las fotografías de Bourdin. En los setenta ya hacía reportajes fotografiando el accesorio por separado y presentándolo en solitario en la página de la revista, en una casilla   cerca de la foto principal, de gran tamaño. 


Todos las personas que trabajaron con Guy coinciden en una cosa: “todo debía estar perfectamente planeado”. Bourdin era una persona extremadamente supersticiosa, con un gran interés por lo oculto.



 Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas fueron fuente de  inspiración para gran parte de su iconografía. Buscaba estancias pequeñas, semejantes a armarios, atestadas con un revoltijo de muebles y de modelos, que guardaban una particular afinidad con el relato.Muchos dicen que la fotografía de Bourdin parecía evocar a su vez, ciertos eventos trágicos y fatídicos de su vida privada, incluyendo los suicidios de sus esposas. Otros apuntan al hecho de  de que los setenta fueran años de violencia e incertidumbre, lo que, naturalmente, tuvo su reflejo en su fotografía de moda.



 
Palabras de Guy: “aprendíamos a conseguir la perfección, porque no existían los retoques por ordenador”, por ello, pedía que se utilizase un agente colorante para hacer que el agua del mar pareciera más azul, o forzaba peinados extremados en las modelos apoyándose en el moderno peluquero parisino Guillaume de Mod’s Hair. El maquillaje y los peinados de las modelos siempre contribuyeron a crear la particular atmósfera de sus fotografías.



La manera de fotografiar de Bourdin influyó sobremanera en la obra de sus contemporáneos. Fotógrafos como Gianpaolo Barbieri y Tony Kent, quienes en años precedentes habían realizado sencillos reportajes de moda, comenzaron a utilizar más tensión, elementos narrativos e inusitadas perspectivas en su obra. Los objetos que aparecían en los anuncios adquirieron repentinamente un significado propio, y los anuncios de marcas como Bottega Veneta y Christian Dior únicamente presentaban los bolsos a tamaño aumentado, sin personas ni contexto.
 
 
Guy siempre trabajó en las campañas de Jourdan y uno de sus motivos favoritos para fotografiar nuevos estilos de zapatos eran las mujeres pintándose las uñas, o calzándose o descalzándose. Los colores son brillantes, saturados y pictóricos; las fotografías están realizadas expresamente para las dobles páginas de las revistas, poniendo el debido cuidado en el enfoque y simetría perfectos.



Lo que está claro es que Bourdin condujo la fotografía de moda a un plano superior. Con su ejército de asistentes, acometía sus proyectos como un director de ópera, trabajando a partir de una visión en la que el ambiente y la jerarquía convencional del que hasta entonces había sido el estilo habitual de la fotografía    de moda fueron totalmente desechados.


Su contribución icónica al desarrollo de la fotografía de moda, la potencia narrativa, el significado profundo, sugerido aunque implícito, de sus imágenes, el intenso color… en definitiva, su enfoque magistral del producto a vender. Fue un pionero y una fuente de inspiración. Fundó de alguna manera la fotografía de accesorios como rama independiente de la fotografía de moda.


Desde sus comienzos en los cincuenta, Guy empezó a desarrollar un lenguaje visual para expresar lo que deseaba mostrar. Este lenguaje parece poseer un poder universal también hoy en día, medio siglo más tarde; y en unos sectores tan volátiles y dinámicos como son la moda y la fotografía. Mantenerse como un claro referente y devenir en un clásico, está al alcance de muy pocos. La obra de Bourdin resulta admirable.









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