lunes, 23 de abril de 2012

XXX


"La adolescencia le había quitada la dulzura de la voz y la había vuelta silencioso y definitivamente solitario, pero en cambio le había restituido la expresión intensa que tuvo en los ojos al nacer".

"Pero la india les explicó que lo
más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no
sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el
olvido. Quería decir que cuando el enfermo se acostumbraba a su estado de vigilia, empezaban a
borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y
por último la identidad de las personas y aun la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una
especie de idiotez sin pasado".

Extracto: Cien años de soledad.

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